"La Corrala" de la Verneda
La Verneda no es solo un lugar—es una convergencia. Entre las estribaciones rocosas de Collserola y la llanura aluvial del Besòs, entre ciudad y periferia, memoria y impulso. Se asienta en el extremo noreste de Barcelona, dentro del distrito de Sant Martí, próxima a Sant Andreu y a la vasta transformación infraestructural de La Sagrera.
Originalmente una franja de tierras de cultivo perteneciente al municipio de Sant Martí de Provençals, la historia de La Verneda está estrechamente ligada al crecimiento industrial acelerado de los siglos XIX y XX. Cuando las fábricas fueron prohibidas dentro de la ciudad amurallada de Barcelona, crecieron aquí, trayendo consigo oleadas de trabajadores y, más tarde, bloques de vivienda densa para alojarlos. A partir de la década de 1950, La Verneda se convirtió en uno de los barrios que más rápidamente se poblaron de la ciudad, desarrollándose no desde un plan, sino desde la necesidad.
Hoy, La Verneda es uno de los tejidos urbanos más densos de Barcelona y, de hecho, de toda España. No solo en volumen construido, sino en la superposición de historias, luchas y formas de vida. Su lenguaje urbano habla en líneas verticales: las torres de vivienda social de los años sesenta, estrechamente vinculadas entre sí, y los espacios intersticiales que las separan—algunos pavimentados, otros improvisados, otros simplemente en espera.
Visité el barrio con mi dron, buscando perspectiva, buscando distancia, intentando ver su estructura desde arriba. Lo que emerge de esta mirada aérea es el retrato de una ciudad dentro de otra ciudad: delimitada por infraestructuras, atravesada por líneas de tren, pero llena de vida y de potencial. Desde arriba, los límites se difuminan; La Verneda se vuelve legible como una especie de bisagra entre la Barcelona del pasado y la del futuro.
Lo que antes fue terreno agrícola se convirtió en un barrio dormitorio; lo que antes fueron asentamientos precarios, como la ya desaparecida La Perona, se transformó en parques y promesas. Pero esa transformación sigue en curso. La sombra de la futura estación de La Sagrera y del sector Prim pesa enormemente: listas para coser nuevos barrios entre sí.
La Verneda, vista desde arriba, es una composición densa e inquieta. Un lugar donde la presión urbana, la memoria y la resistencia se pliegan unas sobre otras. Un lugar que no pide soluciones, sino atención.
La Verneda — Arquitectura como marco y vacío
Este proyecto trabaja con una parcela pública situada entre el tejido residencial de los años sesenta y la futura transformación del Sector Prim en La Verneda, Barcelona. La intervención se define por una elección sencilla: elevar la construcción y liberar el terreno. No se ocupa el suelo; se permite que continúe funcionando como espacio vegetal, de paso y de relación.
La propuesta organiza tres barras de vivienda en estructura de CLT sobre una serie de pilotes. El sistema es mono-material, seco y prefabricado, pensado para reducir impacto en obra y facilitar el mantenimiento futuro. La construcción se entiende más como ensamblaje que como edificación convencional.
En la cota inferior se mantiene la continuidad del terreno, estructurado en islas vegetales, drenaje sostenible y recorridos peatonales. El desnivel existente entre la calle y la parcela se convierte en una secuencia de rampas y plataformas que actúan como transición entre los distintos ámbitos.
El Casal de Barri La Verneda, existente en la parcela, se integra en el proyecto sin desplazarlo. Sobre su cubierta se desarrolla un plano cívico elevado, conectando el equipamiento con los recorridos superiores y con el conjunto de viviendas. La otra pieza significativa del lugar, el huerto cooperativo, se incorpora mediante un acceso y un reconocimiento formal dentro del esquema general.
Las viviendas responden a un único tipo: una unidad de dos dormitorios, con las zonas húmedas concentradas en una franja continua para simplificar instalaciones. Cada estancia se abre al exterior mediante balcones franceses. El objetivo es favorecer una relación constante con el espacio compartido, más que reforzar la idea de un interior autosuficiente.
La sección del edificio muestra la intención principal: un marco elevado que permite atravesar la parcela y mantenerla abierta, mientras la vida doméstica se sitúa sobre un sistema ligero y repetible. No hay grandes gestos iconográficos; la estrategia es casi infraestructural.
El proyecto se orienta a vivienda dotacional y a la coexistencia con las iniciativas comunitarias existentes. Se plantea como una estructura que acompaña al barrio sin desplazar sus actividades previas, y que se adapta a un contexto urbano en transformación.
Quiero expresar mi agradecimiento a las personas que me acompañaron a lo largo de este trabajo. Al arquitecto Fran Villaescusa (https://franvillaescusa.com/), por sus observaciones sobre las relaciones espaciales y la estructura del proyecto. Al biólogo Alejandro Sotillos (https://www.researchgate.net/profile/Alejandro-Sotillo), por su orientación respecto al suelo como medio vivo y sobre la presencia y protección de la fauna urbana. A la paisajista Karen Ferrari (https://karenferraripaisajismo.com/), por su cuidadosa selección de vegetación. A mis amigos Israel y Ignacio, a Toni de Menorca, por sus comentarios y apoyo. Finalmente a Neyron Silva (https://www.linkedin.com/in/neyronsilva/), que me ayudó a maquetar y renderizar muchas de las imágenes de los paneles; gracias por su paciencia y su presencia.
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📄 Panel 1.